El catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universitat de València analiza en una entrevista publicada por iAmbiente, media partner del VIII Congreso Nacional del Agua, el valor histórico, social y productivo de los regadíos valencianos y los retos para compatibilizar su conservación con la modernización agrícola
Con motivo de su participación en el VIII Congreso Nacional del Agua «Seguridad Alimentaria», que se celebrará los próximos 11 y 12 de septiembre, iAmbiente, media partner del encuentro, ha publicado una entrevista con Jorge Hermosilla Pla, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universitat de València (UV), en la que analiza el papel de los regadíos valencianos como parte fundamental del patrimonio, el paisaje y la actividad agrícola de la Comunitat Valenciana.
Hermosilla defiende que la necesaria transformación tecnológica y mejora de la eficiencia en el uso del agua pueden desarrollarse sin renunciar al patrimonio construido durante siglos alrededor del regadío.
«Es compatible preservar el patrimonio vinculado con el regadío y favorecer el proceso de modernización de nuestro agro irrigado», afirma.
El regadío, una construcción histórica del territorio valenciano
En la entrevista publicada por iAmbiente, Jorge Hermosilla destaca que el paisaje agrícola valenciano es consecuencia de siglos de intervención humana y del desarrollo de una extensa arquitectura hidráulica, formada por infraestructuras y sistemas de irrigación que han permitido aprovechar y distribuir los recursos hídricos.
A principios del siglo XX, recuerda, existían alrededor de 180.000 hectáreas de regadío entre las tres provincias valencianas. En la actualidad se cultivan más de 300.000 hectáreas, que representan aproximadamente el 56 % de la superficie agrícola de la Comunitat Valenciana y alrededor del 15 % de su superficie total.
Unas cifras que reflejan la relevancia que continúa teniendo el regadío tanto desde el punto de vista productivo como territorial, social y paisajístico.
Para Hermosilla, se trata de un «paisaje en transformación» que mantiene unas profundas raíces históricas y continúa desempeñando un papel protagonista en la agricultura actual.
El patrimonio hidráulico, mucho más que infraestructuras
El catedrático de la Universitat de València pone también el acento en la dimensión patrimonial de los sistemas tradicionales de regadío.
Acequias, azudes y otras infraestructuras hidráulicas no deben entenderse únicamente como elementos heredados del pasado. Muchos de estos sistemas continúan actualmente en funcionamiento y reúnen valores históricos, tecnológicos, paisajísticos, culturales y sociales.
Su importancia reside, además, en las formas de organización y gestión comunitaria del agua desarrolladas durante siglos. Hermosilla destaca que los regadíos tradicionales constituyen una manifestación cultural estrechamente vinculada a la identidad y al territorio valenciano.
Modernización y conservación pueden avanzar juntas
La digitalización, la sensorización, el riego localizado y otras innovaciones están transformando progresivamente el sector agrícola y permitiendo mejorar la eficiencia en el uso de los recursos hídricos.
Este proceso de modernización, según Hermosilla, implica determinados riesgos para la conservación de la arquitectura hidráulica tradicional, pero no necesariamente debe conducir a su desaparición.
El experto apuesta por encontrar fórmulas capaces de combinar innovación y conservación, manteniendo aquellos elementos que forman parte del patrimonio cultural y paisajístico al mismo tiempo que se incorporan tecnologías que permitan mejorar la competitividad y sostenibilidad de la agricultura.
La agricultura valenciana lleva décadas inmersa en este proceso de transformación mediante la construcción de embalses, la regulación de caudales, el aprovechamiento de aguas subterráneas, la expansión del riego localizado y la intensificación agrícola, al tiempo que se ha integrado plenamente en los mercados internacionales.
Las lecciones del regadío tradicional ante la escasez
Uno de los aspectos que Jorge Hermosilla destaca especialmente es el valor que las formas tradicionales de gestión del agua pueden aportar ante los actuales escenarios de escasez hídrica y cambio climático.
Para el catedrático, «el regadío tradicional valenciano es un maestro», ya que su funcionamiento durante siglos ofrece importantes enseñanzas sobre cómo gestionar recursos limitados en territorios mediterráneos.
Entre ellas señala principios como la solidaridad en el reparto del agua, la gestión colectiva, la autonomía, la mediación y la conciliación.
El Tribunal de las Aguas constituye uno de los ejemplos más representativos de esta cultura de gestión. Su funcionamiento basado en la oralidad, la rapidez, la eficacia y la toma colectiva de decisiones demuestra, según Hermosilla, la capacidad de estos modelos para resolver conflictos y garantizar la continuidad de los sistemas de riego.
La principal lección de esta gestión tradicional, señala, es precisamente su resultado: la sostenibilidad de los sistemas hidráulicos durante largos periodos de la historia.
Proteger el regadío para garantizar la seguridad alimentaria
La relación entre territorio agrícola y seguridad alimentaria constituye otro de los grandes ejes abordados en la entrevista.
Hermosilla considera que, en las circunstancias actuales, no es posible garantizar la seguridad alimentaria de la Comunitat Valenciana sin una adecuada protección de su espacio geográfico regado.
El regadío valenciano ha evolucionado hacia una agricultura altamente especializada y vinculada a los mercados nacionales e internacionales, convirtiéndose en una pieza relevante tanto para la producción de alimentos como para la economía y la configuración territorial.
De cara al futuro, el experto apuesta por «diseñar fórmulas creativas e innovadoras capaces de alternar tradición y modernización», preservando la relación existente entre los regadíos históricos, sus paisajes, el uso tradicional del agua y el sentimiento de pertenencia al territorio.
Jorge Hermosilla profundizará en estas cuestiones durante su participación en el VIII Congreso Nacional del Agua «Seguridad Alimentaria», que reunirá en Elche a especialistas, instituciones y profesionales para analizar los principales desafíos relacionados con la gestión del agua y su papel esencial en la producción de alimentos.
El Congreso está organizado por la Diputación de Alicante, el Ayuntamiento de Elche y la Universidad de Alicante, con el patrocinio de Veolia y Aigües d’Elx.
Información elaborada a partir de la entrevista publicada por iAmbiente, media partner del VIII Congreso Nacional del Agua «Seguridad Alimentaria».

